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Producción de la leche | ¿Qué es lo que realmente marca el precio de la leche?

Producción de la leche | ¿Qué es lo que realmente marca el precio de la leche?

Más leche, menos granjeros y una demanda que se hunde: entonces, ¿por qué ha bajado el precio de la leche? Y, ¿por qué seguimos produciendo más leche cada año?

En 2019, la industria lechera mundial tenía un asombroso valor de 570 mil millones de euros.1 Con más de 172 millones de toneladas de leche cruda producidas en 2018, la UE es responsable de una quinta parte de la producción mundial de leche.2,3

Aunque el número de vacas y granjas productoras de leche ha ido disminuyendo en los últimos años, todavía estamos viendo una sobreproducción de leche cruda. Solo en las últimas tres décadas, la producción mundial de leche ha aumentado más del 59%, de 530 millones de toneladas en 1988 a 843 millones de toneladas en 2018. Sin embargo, la demanda de los consumidores no aumentó al mismo ritmo; en cambio, el consumo de leche en las principales naciones consumidoras como los Estados Unidos cayó un 4% desde 1975. Pero si ya estamos produciendo demasiada leche, ¿por qué seguimos produciendo aún más cada año?

PONIÉNDONOS EN CONTEXTO: INGRESOS DE LOS PRODUCTORES DE LECHE

Para abordar esta pregunta, primero debemos comprender el problema que rodea a los productores de leche y sus ingresos. Pero, ¿quién es el que realmente se queda con las ganancias en la industria láctea? Tomemos como ejemplo el precio de 1 litro de leche producida en Alemania: el 15% se destina a los productores de leche, el 6% al almacenamiento y transporte, el 14% al envasado y eliminación, y el 17% a los supermercados. Pero si bien los ganaderos se quedan con la mayor parte, quedándose con el 43% de los ingresos, también tienen que asumir la mayor parte de los costes.

Los ganaderos a menudo afirman que el dinero que ganan con la venta de su leche no cubre sus costes: cosas como electricidad, facturas del veterinario, créditos u otros préstamos financieros, su propio coste de vida y, sobre todo, comida para los animales. Si bien un kilo de leche alemana se vendió por poco más de 50 céntimos en 2018/2019, en realidad cuesta producirlo alrededor de los 64 céntimos, lo que significa que los ingresos obtenidos apenas cubren el 79% de los costes del ganadero.4

Otro problema radica entre los productores y los que están por debajo en la cadena: los minoristas. Los minoristas, que compiten para ofrecer los productos más baratos a sus consumidores, tienen el poder de negociación y presionarán a los ganaderos para que vendan sus productos a un precio demasiado bajo, quedándose así la mayor parte de los ingresos de las ventas en sus propias tiendas, a veces hasta la mitad del precio del producto pagado por los consumidores.5

¿POR QUÉ LOS PRODUCTORES DE LECHE PRODUCEN DEMASIADA LECHE?

Entonces, ¿por qué aun recibiendo unos ingresos más bajos hay una sobreproducción de leche cruda? Para mantener a los productores a flote, los procesadores de leche podrían ofrecer préstamos financieros a los productores de leche. Sin embargo, estos préstamos y su tasa de interés a menudo presionan a los productores de leche para que produzcan más leche para sacar beneficio, a veces incluso más leche de la que demanda el mercado. Si bien una mayor producción de leche cruda beneficia a los procesadores de leche, en muchos sentidos esto es un problema más que una solución. La presión para aumentar la producción de leche crea un exceso de existencias de leche que inunda el mercado, lo que resulta en un precio de entrada más bajo para los productores de leche. Es un concepto de economía básica: si hay demasiada oferta de leche y muy poca demanda, terminas con precios más bajos.

EL PROBLEMA CON LAS AYUDAS DEL GOBIERNO

Al mismo tiempo, los gobiernos nacionales y la UE han proporcionado subvenciones agrícolas a los productores de leche. El apoyo a la renta para los agricultores se lanzó en la década de 1950, cuando la UE inició una serie de intervenciones de mercado como la Política Agrícola Común (PAC) para impulsar la producción agrícola. Bajo la PAC, los países de la UE comenzaron a subvencionar los productos lácteos, lo que significaba que los agricultores tenían una parte de sus costes de producción cubiertos.

Más información sobre la política agrícola común

Además de subvencionar a los productores de leche para evitar que los precios de la leche suban demasiado, la UE también compra excedentes de leche para evitar que los precios de la leche bajen demasiado. Históricamente, la UE compraba excedentes de productos agrícolas para minimizar el impacto en los precios minoristas. En 1986, por ejemplo, la UE compró 1,23 millones de toneladas de mantequilla no deseada y luego la exportó a precios bajos.6

Y todavía continúan con esta práctica hoy en día: a partir de 2014, la UE compró 400 000 toneladas de leche en polvo y las almacenó. La mayor parte se ha vendido con una pérdida económica estimada en 24 millones de euros. No está claro dónde terminó la leche en polvo.10

INCENTIVANDO LA EXPANSIÓN

Pero mantenerse a flote como granjero todavía parece ser un desafío. Tal y como está, las subvenciones otorgadas bajo la PAC, incentivan la creación de granjas lecheras más grandes. En pocas palabras, los agricultores reciben Pagos Directos (ayuda a los ingresos) por cada hectárea de tierra que poseen. Con un precio de la leche a la baja y márgenes de ganancia más bajos, los pequeños agricultores se ven presionados a crecer, literalmente, aumentando el tamaño de sus tierras para que puedan recibir más apoyo a los ingresos.

Sin embargo, el crecimiento no es fácil de lograr, ya que muchos productores de leche se han derrumbado bajo la presión y son inevitablemente devorados por granjas lecheras más grandes, las cuales han disfrutado de subvenciones mayores de la UE. De hecho, todos los países europeos han visto una disminución en el número de granjas individuales existentes desde 2005.10 Esto, en parte, puede deberse a que las granjas lecheras pequeñas suelen ser menos rentables que las grandes. Una muestra tomada de Estados Unidos mostró que las granjas más pequeñas tenían costes de producción dos veces más altos que las granjas de leche más grandes.7 Sin embargo, en lo que respecta a los costes laborales, los productores de leche a pequeña escala en la UE a menudo tienen costes laborales similares a los de las granjas lecheras a gran escala,  ya que los productores a pequeña escala tienden a depender de la mano de obra familiar.9 Además, las granjas de leche grandes pueden operar de manera más rentable y pueden inundar los mercados con leche barata, ejerciendo aún más presión sobre los pequeños productores de leche que no pueden vender la leche a precios tan bajos.

¿CÓMO SE ENFRENTAN A TODO ESTO LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES DE LECHE HOY EN DÍA?

En este momento, hay una tendencia entre los ganaderos de ampliar sus nichos de mercado para mantener sus negocios, por ejemplo, producir leche orgánica o de animales alimentados con pasto ("Heumilch"), un tipo de leche para la cual los animales han sido alimentados solo con forrajes naturales frescos, como el heno. En comparación con la leche convencional, la leche orgánica se vende a un precio más alto y muchos clientes parecen estar dispuestos a pagarlo.

Otra forma de afrontarlo consiste en acortar la cadena de la leche y vender productos lácteos directamente a los lugareños con máquinas expendedoras de leche. Al evitar una división de los ingresos con los procesadores de leche y los supermercados, los ganaderos pueden llevarse un porcentaje mayor de las ganancias.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo, ¿por qué estamos subvencionando una industria con falta de demanda? La respuesta no es tan sencilla, sobre todo porque diferentes países tienen diferentes necesidades. Si bien a menudo tenemos un exceso de oferta de leche cruda, algunos países incluso experimentan escasez de otros productos lácteos como la mantequilla, como sugiere Andreas Eder, investigador de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena. Si cambiar por completo a consumir y producir más alternativas basadas en plantas, es realmente la mejor solución a este dilema, sigue siendo una cuestión controvertida. Sin embargo, un cambio hacia un sistema más equilibrado que tenga en cuenta las cuestiones ambientales y sociales, parece ser un primer paso razonable e inevitable.

¿Crees que los lácteos deberían estar subvencionados? Deja tus comentarios a continuación.