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Historias de cuarentena: Gabriella, Suecia

Historias de cuarentena: Gabriella, Suecia

Aunque los confinamientos por COVID-19 fueron diferentes en cada país europeo, todos tuvimos que adaptar nuestros hábitos de comida, cocinar y hacer las compras. Varias personas en toda Europa se han abierto a contarnos sus historias sobre la forma en que sus vidas han cambiado durante estos tiempos extraños.

GABRIELLA (38), GOTEMBURGO SUECIA

"Mi pareja (42) y yo normalmente trabajamos en Bergen, Noruega, pero actualmente nos estamos quedando en Gotemburgo, de donde somos. Soy bióloga y defendí mi tesis doctoral el día que Noruega empezó la cuarentena. Fue un poco caótico y por supuesto, no lo que había imaginado, ¡pero lo logré! Pasamos otras dos semanas en Noruega después del cierre por emergencia, pero sabiendo que la situación en Suecia era más relajada, decidimos mudarnos allí temporalmente. Tenemos mucha suerte de haber tenido esta opción.

En Noruega, todo parecía realmente caótico, los estantes estaban prácticamente vacíos, y traté de limitarme a comprar sólo una vez por semana. Aquí en Suecia es un poco diferente. Voy a comprar comida con bastante frecuencia, pero todavía soy muy consciente del problema. No hay restricciones sobre la cantidad de personas que pueden entrar a las tiendas al mismo tiempo, pero aún hay letreros que le advierten que mantenga la distancia. Cuando haces fila, la gente todavía intenta mantenerse alejada, pero no siempre es posible. Y luego tienes gente extraña, por supuesto, que no lo entiende y se mete de cualquier manera en la fila.

Seguimos una dieta semivegetariana basada en el pescetarianismo y cocinamos todos los días. Pero nuestras dietas han cambiado mucho después de volver a Suecia - la comida en Noruega es muy cara y - me siento mal por decir esto - el precio no siempre refleja la calidad de los productos. Aquí en Suecia, por el mismo dinero que gastaría en el queso y el café más baratos de Noruega, puedo comprar comida de mucha calidad. En Noruega comemos mucho salmón al estilo tailandés y japonés, con arroz, repollo y soja. Ahora, nuestra dieta es más variada, porque aquí también puedes encontrar más variedades de verduras. También comencé a comprar pequeños extras como queso parmesano, que nunca podría en Noruega - ¡el impuesto de importación es muy alto!

Todo sigue abierto en Suecia, por lo que aún puedes ir a los cafés- lo cual hago de vez en cuando, pero solo en los momentos en los que hay menos gente. Hacemos lo mismo en el gimnasio, ya que los dos somos escaladores. 

Tener un niño pequeño en casa ha hecho que esta situación sea un poco más difícil, ¡especialmente si intentas trabajar desde casa! En relación a la comida, diría que simplemente lleva mucho tiempo, cuando además de trabajar y jugar también hay que cocinar tres veces al día en lugar de solo una. A nosotros no nos importaría quitarnos una comida, pero me siento responsable de ella y de su rutina, y eso, por supuesto, hace que sea un poco más estresante. Come lo mismo que nosotros, aunque antes solía comer en la guardería, que a menudo incluían carne. Eso significa que tengo que prepararle algo de carne extra ahora, aunque nosotros no la comamos. Quiero asegurarme de que su dieta sea lo más variada posible.  Lo bueno de la guardería en Noruega es que a veces les daban bocadillos para el almuerzo. En Suecia, eso sería imposible. Pero al ver que en Noruega todo un país se cria así, no me siento como una mala madre cuando preparo un bocadillo para su almuerzo alguna vez. "