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¿Cuál es el “coste real” de los alimentos?

¿Cuál es el “coste real” de los alimentos?

El cambio climático, la obesidad, la mano de obra infantil, la contaminación por plásticos, y muchos más: todos estos son problemas y costes relacionados con la alimentación que no tenemos en cuenta al hacer la compra. ¿Cómo podemos incluir estos costes ocultos en nuestros alimentos?

Recientemente, un supermercado alemán fue noticia por poner etiquetas con dos precios en una selección de sus productos: una con el precio que se paga en la caja, y otro por el 'precio real', que incluye el impacto ecológico y social de la producción de ese alimento. El supermercado alemán pidió a investigadores de las universidades de Augsburgo y Greifswald que calcularan el coste real de 16 productos. ¿El resultado? Encontraron que, por ejemplo, el queso Gouda debería ser un 88% más caro de lo que es, y que un kilo de carne picada sufría un chocante aumento del 173%. Las diferencias son menores cuando se trata de fruta o verdura, con una diferencia de precio del 19% para los plátanos, 12% para los tomates y 8% para las manzanas. Para los productos ecológicos, la diferencia también es menor, pero incluso entonces, la carne ecológica tendría que ser un 126% más cara a fin de incluir todos los costes ocultos.12

ENTONCES ¿CÓMO SE CALCULA EL VERDADERO COSTE DE LOS ALIMENTOS?

No es una tarea fácil calcular el coste real de un producto. Porque ¿qué incluyes exactamente en un modelo? ¿Daños ambientales como las emisiones de carbono y nitrógeno, la energía utilizada, las consecuencias de la fertilización excesiva? ¿Y qué hay de los costes sociales como las condiciones laborales y el trabajo infantil? ¿Cuál es la mejor manera de cuantificar todos estos factores?

Para comparar el precio de venta al público al coste real de los productos, hay dos conceptos importantes que podemos utilizar. Primero, el "precio de venta del productor", que significa el precio del producto disponible en la granja, excluyendo cualquier coste facturado por separado debido al transporte o entrega.3 Luego, están los "costes externos" de la producción del alimento, también llamados "brecha de precio real", que se refieren a los costes generados de las actividades económicas que no se reflejan en el precio de venta del productor. Los costes externos también pueden clasificarse como costes ambientales si tienen un impacto directo sobre el medio ambiente y como costes sociales si tienen un impacto directo sobre el bienestar de las personas.4

Aquí puedes leer un artículo sobre el precio real de la leche (en inglés).

Los investigadores alemanes no son los primeros en realizar estos cálculos; científicos de diversas disciplinas están buscando formas de proporcionar información sobre los costes externos. La organización holandesa True Price ha estado trabajando en el cálculo del coste real de los productos desde 2012, y ahora es el líder mundial en métodos y herramientas para medir y monetizar el impacto social. Junto con la Iniciativa de Comercio Sostenible (IDH), True Price publicó cuatro estudios sobre el precio real del café, el cacao, el algodón y el té con una lista clara de 14 tipos de costes externos divididos entre costes ambientales y sociales.5

Estos estudios son un buen ejemplo de cómo calcular de forma exhaustiva el coste real de los alimentos. Cada uno de los cuatro productos alimenticios puntuó de manera diferente en estos 14 aspectos: esto significa que el coste real de ciertos productos no siempre está determinado por los mismos factores. Por ejemplo, en ciertos alimentos podría estar determinado por los costes ambientales, mientras que en otros podrían estar determinado por el coste social del trabajo manual.

EL COSTE REAL DEL CACAO

Al observar más de cerca el cacao de Costa de Marfil, el coste real de los granos de cacao convencionales es de 7,10 €/kg de cacao en grano. Esta es la suma del precio de venta del productor (1,35 €/kg de cacao en grano) y los costes externos del cultivo, o la diferencia de precios real (5,75 €/kg de cacao en grano). La verdadera brecha de precio es más de cuatro veces mayor que el precio de venta del productor de los granos de cacao. Esto demuestra que en la granja existen costes ocultos sustanciales en relación con el precio de mercado.

Los costes sociales representan el 84% de los costes externos totales del cultivo del cacao. Los costes ambientales son relativamente bajos, principalmente debido a las bajas tasas de aplicación de pesticidas y fertilizantes y al poco uso del agua y energía durante el cultivo.

El verdadero coste del café de Vietnam está determinado principalmente por cuestiones ambientales, como el uso y la contaminación del agua. Como puedes ver, comprender cuánto debería costar realmente un producto es algo muy complejo, pero paso a paso podemos averiguar cuánto deberíamos pagar realmente por una taza de café o una barrita de chocolate.6

¿POR QUÉ DEBERÍAMOS CONOCER EL COSTE REAL DE LOS PRODUCTOS ALIMENTARIOS?

Bien, ahora ya tenemos una idea sobre en qué se basa el coste real, pero ¿por qué es importante saber cuánto deberíamos estar pagando por un producto? El supermercado alemán afirmó que sensibilizar a sus clientes fue una de las razones para mostrar el coste real junto al precio de mercado.7 Sin embargo, según True Price, esta no es la única razón por la que es importante cuantificar todos estos costes adicionales.

"El objetivo de calcular el precio real de un producto es gestionar los riesgos, dirigir las innovaciones y reducir los costes sociales y medioambientales mejorando la transparencia en toda la cadena de suministro de un producto".

Por tanto, esta información no solo es útil para los consumidores, sino también para las empresas. Al conocer los costes externos, las empresas pueden mejorar los impactos sociales y ambientales de sus propias operaciones y su cadena de suministro. Pueden identificar modos alternativos de producción que sean más sostenibles y rentables.8

Pero, ¿de qué maneras podría aplicarse esta información para que tenga un impacto real en la producción y el consumo de alimentos?

EL CASO DEL IMPUESTO SOBRE EL CARBONO

Dado que es posible que las empresas no hagan el cambio hacia la producción sostenible por sí mismas, los investigadores alemanes aconsejan comenzar a introducir un impuesto sobre el carbono. Esto ayudaría a asignar costes para que todos los interesados a lo largo de la cadena de valor paguen. Entonces, las empresas pueden decidir si lo trasladan al coste externo, es decir, el coste real de producción que tienen que pagar ahora, al consumidor, o si tratan de eliminar los costes externos. Un impuesto sobre el carbono haría pagar a las empresas contaminantes, lo que a su vez favorece a las empresas que invierten en una producción más respetuosa con el medio ambiente.9

Esto es lo que ha demostrado el estudio alemán: si pagásemos el coste real de los productos, los productos ecológicos en realidad serían más baratos a largo plazo que la agricultura convencional. La verdadera brecha de precios es menor porque los costes externos de los productos ecológicos son menos significativos.

Lo mismo ocurre con los productos de comercio justo; tienden a costar un poco más, pero tienen una brecha de precios real mucho menor porque, como los productos ecológicos, ya incluyen los costes externos en la cadena de producción. Un estudio publicado en 2017 por True Price y la organización británica Trucost sobre el precio real de los plátanos en todo el mundo, muestra que los plátanos Fairtrade tienen costes externos un 45% más bajos que la media del sector.10 Eso sucede porque el Comercio Justo paga a los agricultores un precio de venta del productor mayor por sus productos.

Entonces, con la aplicación de este tipo de impuesto, los productos muy baratos se convertirán de repente en increíblemente caros. Por supuesto, un impuesto sobre el carbono no sería fácil de implementar en este mundo globalizado. Después de todo, establecer un listón más alto para todos requeriría nuevas reglas internacionales.11

¿CÓMO CREAN LOS SUPERMERCADOS MÁS CONCIENCIA SOBRE EL COSTE REAL?

Aunque cambiar el sistema alimentario hacia productos con precios más justos es difícil, vemos aparecer más y más experimentos, como el del supermercado alemán.

Un supermercado sueco fue el primero en el mundo en implantar el impuesto sobre el carbono para aumentar la conciencia de los consumidores sobre el verdadero impacto de los alimentos que deciden consumir. En su tienda, The Climate Store, la moneda es el carbono. Los clientes que compran en el supermercado tienen un presupuesto semanal de 18,9 kg equivalente de dióxido de carbono. Los alimentos que tienen una huella de carbono más elevada, como los productos derivados de los animales, tienen un precio más alto que los vegetales. La compañía cree que será una revelación para muchos ver cómo ciertas elecciones afectan a su huella de carbono. Al dar a los consumidores un presupuesto de huella de carbono, esperan reducir a la mitad el efecto de la cesta de la compra sobre el clima.12  En Dinamarca, un supermercado presentó una aplicación que permite a los clientes ver el impacto de carbono estimado de sus productos.13 Y existen varias marcas que incorporan en sus envases información sobre la huella de carbono.14

¿Pagarías el precio real de la comida? ¿Incluso si los alimentos saludables y sostenibles costarán en muchos casos un poco más? Deja tus comentarios a continuación.