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Mayo 20, 2021 Lydia Melville Por Lydia Melville Mis artículos

Analizando azúcares y edulcorantes

Quienes buscan reducir el azúcar que toman utilizan regularmente edulcorantes. Pero, ¿cómo afectan los edulcorantes a nuestro organismo?

Los edulcorantes pueden crear el mismo sabor dulce que a muchos de nosotros nos encanta, pudiendo comer alimentos dulces, pero con muchas menos calorías. Pero, ¿cómo logran el mismo efecto que el azúcar y cómo afectan a nuestro cuerpo de manera diferente en comparación con el azúcar?

¿POR QUÉ LOS EDULCORANTES SON TAN BAJOS EN CALORÍAS?


Los azúcares, como la sacarosa (también conocido como azúcar de mesa), son detectados por las papilas gustativas de la punta de la lengua activándolas y enviando señales al cerebro, y este hace que experimentemos un sabor dulce.1 Los edulcorantes funcionan igual pero de forma más eficaz, lo que significa que pueden tener un sabor mucho más dulce para nosotros que la sacarosa en cantidades mucho más pequeñas1; por ejemplo, el aspartamo (un ingrediente común en los refrescos dietéticos) ¡tiene un sabor hasta 200 veces más dulce que el azúcar de mesa!

Esto significa que podemos obtener el mismo dulzor en nuestra comida reemplazando mucho azúcar con una pequeña cantidad de edulcorante, reduciendo así la cantidad de calorías añadidas. Además, algunos edulcorantes no pueden ser digeridos por nuestro cuerpo, lo que significa que incluso esa pequeña cantidad de calorías que transportan pasan a través de nuestro cuerpo sin ser absorbidas.

¿CÓMO DESCOMPONE TU CUERPO EL AZÚCAR Y LOS EDULCORANTES?

Los edulcorantes tienen estructuras químicas diferentes a las del azúcar y, por lo tanto, a pesar de tener efectos similares en nuestras papilas gustativas, nuestros cuerpos no los descomponen, digieren o absorben de la misma manera que los azúcares.

CÓMO SE DIGIEREN Y ALMACENAN LOS AZÚCARES

Los diferentes tipos de azúcares tienen efectos y se almacenan en nuestro cuerpo de maneras diferentes. La sacarosa, por ejemplo, está formada por dos moléculas de azúcar: fructosa y glucosa. La fructosa se envía al hígado para su descomposición, 2 mientras que la glucosa es la molécula de azúcar que nuestro cuerpo utiliza inmediatamente para obtener energía. La glucosa se libera de los alimentos durante la digestión, elevando los niveles de glucosa en sangre antes de que nuestras células la absorban o se almacene como glucógeno en el hígado o en los músculos.

METABOLISMO Y DIGESTIÓN DE LOS EDULCORANTES

En la mayoría de los casos, debido a que los edulcorantes se consumen en cantidades tan pequeñas, tienen un impacto mínimo (si tienen alguno) en los niveles de glucosa en sangre. En otros casos, los edulcorantes como el aspartamo, que se usan comúnmente en los refrescos dietéticos, no hacen que los niveles de glucosa en sangre aumenten porque están hechos de aminoácidos (los componentes básicos de las proteínas), por lo que no liberan glucosa cuando se descomponen. Por último, algunos edulcorantes no se digieren ni absorben en absoluto, por lo que no pueden elevar los niveles de glucosa en sangre. Esto convierte a los edulcorantes en una alternativa para aquellas personas que vigilan la cantidad de azúcar que toman puedan disfrutar de sabores dulces sin arriesgarse a tener un nivel demasiado alto de glucosa en sangre, siempre y cuando no acompañen estos productos dietéticos con otras comidas que lo hagan en su lugar.

LOS EDULCORANTES AFECTAN A NUESTRO INTESTINO

Los azúcares y edulcorantes en nuestra dieta también pueden afectar a nuestro intestino.3 Por ejemplo, ciertos edulcorantes como el xilitol (comúnmente añadido a los chicles) pueden tener efectos laxantes. Esto se debe a que el xilitol es un poliol,4 o una molécula de azúcar con muchos grupos alcohol (-OH), que es mucho más difícil para nuestro cuerpo digerirlo. Cuando los edulcorantes como el xilitol se mueven hacia nuestro intestino y no son digeridos, la mayor concentración de edulcorante en el intestino hace que el agua se mueva hacia el intestino a por ósmosis. Si se introduce más agua en el intestino, esto puede provocar diarrea.

LOS EFECTOS DE LOS AZÚCARES Y LOS EDULCORANTES SOBRE EL HAMBRE

Reemplazar el azúcar con edulcorantes también puede cambiar lo saciantes que encontramos los dulces. A medida que digerimos y absorbemos el azúcar, nuestros niveles de azúcar en sangre aumentan, lo que impulsa cambios en los niveles de hormonas en nuestra sangre que regulan el hambre que sentimos.

Por ejemplo, después de comer, el nivel de azúcar en sangre es más elevado, lo que hace que nuestro páncreas aumente su secreción de insulina (que contribuye a sentirnos llenos) y disminuye la secreción de la hormona grelina y glucagón (que impulsa el apetito).

Mientras que algunos edulcorantes, como la oligofructosa, parecen provocar las mismas respuestas hormonales en el páncreas y pueden calmar el hambre, otros 5,6no lo hacen. Algunos edulcorantes no inician la misma respuesta asociada con la sensación de saciedad porque no se digieren o no contienen glucosa para causar la respuesta hormonal de este pico. Además de elevar ligeramente el azúcar en la sangre, los estudios en animales han demostrado que los edulcorantes como la sucralosa en realidad provocan un aumento en la secreción de grelina, lo que aumenta el apetito a pesar del consumo de alimentos endulzados.5

Aquí puedes leer un artículo sobre los problemas de la investigación científica sobre el impacto en la salud de los azúcares y edulcorantes.

REEMPLAZAR EL AZÚCAR POR LOS EDULCORANTES

Para las personas que controlan su nivel de azúcar en sangre, incluidos los pacientes diabéticos, los edulcorantes son una forma de seguir disfrutando del sabor de los alimentos dulces sin ingerir grandes cantidades de azúcar. Sin embargo, si el sabor dulce de los edulcorantes no se combina con una respuesta hormonal que nos deja satisfechos, pueden dejarnos con ganas de más, incluso después de comer alimentos muy dulces. En pocas palabras, reemplazar el azúcar con edulcorantes no es una "solución rápida" para todos.

¿Qué opinas sobre los azúcares y los edulcorantes? Deja tus comentarios a continuación.

Mayo 20, 2021 Lydia Melville Por Lydia Melville Mis artículos